Insistir en que la realización de una película de la AFAA pueda ser una obra de arte, no es puramente un capricho o la sinrazón de quienes desean arriésgalo todo con su talento. Si hay una película que recoja con creces estos atractivos es sin lugar a dudas Memories Within Miss Aggie (1974) realizada magistralmente por el mayor artista de todos los tiempos, Gerard Damiano, quien un año atrás desata la locura con Garganta profunda y ser el director pionero en realizar una película con escenas de sexo explícito. Memories Within Miss Aggie se presentó en el Festival Internacional de Cannes, y fue nominada a tres premios Oscar.
¿Por qué logró Damiano convertirla en una pieza de culto y por ende una obra de arte?
Porque solo él se atrevió a buscar belleza en los que para otros solo había antiestética. Hizo un parangón con el trabajo realizado por el maestro de maestros Alfred Hitchcock- quien admiraba y a su vez el cineasta sueco Ingmar Bergman-. El arte no es originalidad pura, el arte se reinventa, cuando aceptamos las lecciones de los otros. Damiano, logró que los diálogos de su película favorita estuvieran a la altura del ser que se hace preguntas por su existencia y del camino andado por ella. Alcanzando para sus actores diálogos más comprometidos con los personajes y su historia, llevándolos a los meandros propios de la psique humana. Creando atmosferas densas entre el placer y lo repulsivo. Las escenas banales de sexo, las convirtió en una poderosa erótica transgresora de los sentidos.
Comprometió todo su talento con los de su guionista, actores y actrices, con sus técnicos en fotografía y escenógrafos de arte, sabía que si esculcaba dentro de ellos afloraría el artista que hasta ahora estaba oculto. El cine y la crítica internacional se rindieron ante tanta majestuosidad, Memories Within Miss Aggie (1974), estuvo nominada a tres premios de la Academia de Hollywood como Mejor Película, Mejor Director (Gerard Damiano) y Mejor Actriz (Deborah Ashira). Los críticos no se anduvieron por las ramas.
Títulos de crédito Memories within Miss Aggie (AFAA Gerard Damiano, 1974).
Fotograma
Richard (Eric Edwards) y Aggie (Kim Pope), edad joven.
“Las relaciones sexuales es lo más inherente al ser humano. Cuando las películas de la AFAA lo exponen con la mirada del Arte, busca prevalecer este valor ante la sociedad. No es solo presentar el acto sexual en su estado más trivial, como si se tratara desde su instinto más animalesco. Arte y Sexo, son las expresiones más humanas del ser, ambas se caracterizan por la pureza de las subjetividades, tanto en el hombre como en la mujer. Por esta razón, nuestra organización desea seguir con el legado de las películas artísticas en todos sus géneros y enaltecer sus filmes en streaming a nivel global”
Aggie (Mary Stuart) y Richard (Harry Reems), edad adulta.
Derby Lloyd Rains donde tiene en sus brazos un gatito que va acariciando.
Aggie (Deborah Ashira) y Richard (Patrick L. Farrelly), ancianos.
Aggie (Mary Stuart) y Richard (Harry Reems), edad adulta.
Reseña
Variety enero 22, 1975, 45.
Evening Herald, 15 de Agosto de 1974
The New York Times, 23 de Junio de 1974.
The Raleigh Register, 5 de Octubre de 1973.
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Tomado del libro Gerard Damiano: el pornógrafo indie (2009) Paco Gisbert:
La crítica se volcó ante un filme que rompía las barreras que rompía las barreras del cine para adultos para internarse en un coto vedado al cine de autor. El filme cosechó excelentes críticas en todo el mundo y fue reconocido como una de las grandes películas realizadas en 1974. Tanto que Memories Within Miss Aggie posee el honor de haber sido la única película X de la historia que estuvo preseleccionada como candidata a tres Oscar de la Academia de Hollywood.
Memories Within Miss Aggie fue un filme insólito, incluso para su época. Damiano era un gran admirador de las películas de Ingmar Bergman, al que consideraba un referente del cine de autor, y solía animar a sus actores y actrices con citas del director sueco. De hecho, durante el rodaje de El diablo en la señorita Jones, hizo especial hincapié en las escenas trágicas con el fin de que se parecieran al estilo acuñado por el realizador escandinavo. Por ello. Memories Within Miss Aggie fue, de toda su filmografía, su película favorita. Era la más bergmaniana de todas cuantas filmó. Desde sus primeros planos, cuando el paisaje nevado nos remite a filmes como Gritos y susurros y era simple referencia nos indica que la acción se sitúa en una comunidad rural de fuertes convicciones religiosas, hasta los largos planos en los que los personajes dicen más con sus gestos y su silencio que sus palabras.
Además del obvio referente bergmaniano y las obsesiones que Damiano pinta en el filme, Memories Within Miss Aggie remite a una de las obras maestras del cine de suspense de todos los tiempos. Ya hemos señalado anteriormente la veneración que el director del Bronx sentía por el cine del británico Alfred Hitchcock al hablar de su costumbre de aparecer, en un breve cameo, en muchos de los filmes que dirigió. Aquí el homenaje a Hitchcock tiene forma de cita literal. En la última secuencia de la película, después que toda ella haya estado articulada sobre la base de una conversación entre la señorita Aggie, siempre de pie, y su presunto marido Richard, siempre postrado en una silla, descubrimos que el está sentado en una silla y ha escuchado sin decir palabra el monólogo de la mujer no es más que el cadáver descompuesto de un hombre. Un efecto similar al que produce Psicosis, de Alfred Hitchcock, cuando Lila Crane descubre en el sótano de la casa de Norman Bates el esqueleto disecado de la madre de éste, un hecho que subraya la condición psicótica del protagonista de la cinta.