teatro
Broadway, calle 42; se convertiría durante la crisis económica más grande de los Estados Unidos, conocida como La gran depresión, en una de las vías míticas del teatro musical norteamericano. En 1932, Lloyd Bacon, dejó como testimonio de esa gran época la película musical La calle 42, que quedó en la memoria de todos los aficionados de este género, convirtiéndose desde su aparición hasta nuestros tiempos en una obra de culto casi que irrepetible, porque llevó al celuloide el genuino musical de Broadway.
Para 1967, no quedaba nada ni nadie en la mítica calle 42 de Broadway. Toda esa multitud alrededor de los grandes musicales, entre músicos, bailarines, coristas, compositores, productores y espectadores y hasta turistas culturales, habían desaparecido.
Los edificios escénicos quedaron vacíos y solo guardaban en sus paredes los aplausos de la entonces fabulosa vía neoyorkina. Su extinguida magia, atrajo a unos nuevos curiosos del arte, y de a poco, se fueron convirtiendo en improvisados platós de filmación, que pasado un tiempo se convertiría en la cuna de un revolucionario género del cine. Allí se estaban filmando, en 8 milímetros, cortometrajes de diez minutos, de lo que sería el germen del cine sexual.
Por aquella época el salario promedio semanal de un norteamericano era de unos 300 dólares, lo que significaba que muchos de ellos no alcanzaran a llegar a fin de mes. Los nuevos productores de la calle 42 ofrecían a sus eventuales actores entre 50 y 150 dólares, por día de trabajo. Fue así, como actrices y actores procedentes del teatro Off-Broadway llegaron a sumarse a la incipiente iniciativa, se recibían todo tipo de jóvenes bellas; estudiantes universitarias, modelos, aspirantes a actrices que buscaban ganancias extras para su sostenimiento mensual. Con escasos medios técnicos y artísticos, pero con una fuerte voluntad estos pioneros encendieron las primeras imágenes de lo que conocemos hoy como la gran y creciente Edad de Oro de la industria artística del cine para adultos. Los nombres de estos arriesgados entusiastas se escriben con letras mayúsculas en las marquesinas de los teatros; Eric Edwards, Georgina Spelvin, Jamie Gillis, Darby Lloyd Rains, Jason Russell, Tina Russell, Alex Mann, Sharon Mitchell, Harry Reems, Helen Madigan, John Holmes, Andrea True, Marc Steven, Terri Hall. También iniciaron su carrera directores como Alex de Renzy, Gerard Damiano, Howard Ziehm, Larry Revene, Bob Wolfe (seudónimo de Lawrence T. Cole), entre muchos otros.
Las producciones de la calle 42 se empezaron a distribuir de una manera muy curiosa: en los sex shops se disponían unas cabinas -estas proliferaron de forma exponencial- donde se proyectaba el corto, que argumentalmente era a partir de una pequeña anécdota que los llevaba a una escena sexual como centro y final de la acción, filmadas en 8 mm, y de corta duración, en aquel tiempo las personas pagaban unas monedas por entrar a esas cabinas y se les entregaba un par de kleenex.
Larry Revene, filmando un loop en el estudio de Bob Wolfe en la calle 42.
Foto externa de las cabinas de espectáculos peep shows en vivo.
Richard Basciano se soñó un lugar donde los aficionados al entretenimiento para adultos lo pasaran a placer, y se creó el Show World Center, allí se encontraban con un espectáculo de bailarinas en vivo, libros y revistas dedicadas a la temática sexual, bares go-go. Uno de sus mayores éxitos, fueron las cabinas privadas, los peep shows en vivo: 25 centavos se insertaban por la ranura de una máquina y podían visualizar la escena donde las mujeres se desnudaban. Fotos: The Rialto Report
Al mismo tiempo, en la mitad de los años sesenta los antiguos teatros burlesque se fueron transformando en salas exclusivas de cine para adultos, allí se proyectaban públicamente en los Estados Unidos. Uno de los realizadores era Bob Wolfe, que según cuentan se relajaba tanto en las filmaciones que atendía otras actividades fuera del plató, mientras se seguía filmando.
En Los Angeles y San Francisco surgieron los primeros brotes de este auge del cine para adultos. En San Fernando Valley, se secundó lo que los hermanos Mitchell hacían imitando lo que sucedía en la costa este: en Tennessee Street rodaban las películas sexuales en un local que era de su propiedad y luego las proyectaban en el O´Farrell Theatre, a donde acudían los espectadores en masa. Sin embargo, la calle 42 seguía siendo el epicentro sexual en Norteamérica. No sólo continuaba produciendo a gran escala filmes mainstream, sino que también controlaban buena parte de sus trabajos para ser exhibidos únicamente en sus loops especializados que contaban ya con un público exclusivo, entre los sex shops y sus aficionados al cine X. Así, florecieron nuevas temáticas entre las que destacaron en su momento, lo que Marlene Willoughby protagonizaba historias bondage, y por su parte, Jaime Gillis actuaba en reproducciones recurrentes, donde sus relaciones sexuales eran sadomasoquistas o fetichistas.
Jamie Gillis -considerado el Marlon Brando del cine X- y la actriz Tina Russell en uno de los loops rodados en la calle 42 de Broadway en Nueva York.
Películas como Midnight Cowboy (1969) y Taxi Driver (1976) retrataron el lado más sexual de la calle más importante del teatro estadounidense. En Midnight Cowboy, Jon Voight interpretó a Joe Buck (derecha) un hombre de Texas que se muda a Nueva York para convertirse en un gigoló. En Taxi Driver, Robert De Niro interpretó a Travis Bickle (izquierda), un veterano de guerra y solitario que vive en Nueva York.
Para los mismos precursores de la calle 42 el éxito de sus cortometrajes fue algo que rebasó sus expectativas. Se dieron cuenta que podían atreverse a más. La industria del cine sexual tenía mucho más futuro que el previsto por ellos mismos. El periodo que le abrió las puertas al entretenimiento para adultos, los loops de Broadway llegaba a su fin con la legalidad y exhibición de cuatro películas artísticas: Boys in the Sand, Garganta profunda, El diablo en la señorita Jones y Detrás de la puerta verde en un mismo año, 1973 con estas cuatro películas X se inician de manera legítima las producciones de la AFAA.